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sábado, 18 de mayo de 2013

Las instituciones educativas han de regalar conocimiento a la sociedad

A lo largo de los años de una institución educativa se acumulan trabajos y actividades que forman parte de esa historia no escrita de un edificio, de unas personas y de muchos proyectos. Todo pasa y, a menudo, las referencias históricas se olvidan porque nadie se ha preocupado por recoger la actividad del centro y comunicarla.
Nos centramos en el hacer pero no en el comunicar cuando nunca como hasta este momento hemos dispuesto de más herramientas digitales gratuitas a nuestro alcance. Decir lo que haces, darlo a conocer es fundamental en cualquier plan de comunicación de una empresa, entidad, institución o grupo humano.
El portafolios que recoge el día a día de un centro educativo nunca se cierra con Internet. Por tanto, abramos las puertas a la comunicación de tantos materiales, actuaciones, premios, trabajos, noticias. En resumen: la historia comunicada.
Un plan de comunicación no es publicidad gratuita y menos autobombo vacío de contenido. Para no decir nada, mejor no comunicar. Pero, si tienes algo que decir en tu organización, dilo. Y piensa que las organizaciones modernas no deberían funcionar sin un plan muy concreto de comunicación.
(En las dos propuestas que vienen a continuación la lengua de comunicación es el catalán: un idioma mucho  más fácil de lo que algunas autoridades conservadoras españolas se creen y más importante de lo que insinúan: como todas las lenguas)

¿Dos ejemplos?

El instituto Torre del Palau de Terrassa, Barcelona,  celebra su 25 aniversario como  centro público de educación secundaria durante el presente curso escolar 2013-2014. Entre los actos organizados estaba la edición de dos libros digitales, al alcance de un clic.
"25 anys, 25 punts de vista" (25 años, 25 puntos de vista): 25 entrevistas, memoria gráfica,  datos por cursos y recortes de los impactos del centro en la prensa (noticias en papel en las que el centro es protagonista).

"Et regalem coneixement" (Te regalamos conocimiento): un libro digital que recoge más de 3.300 enlaces a textos, noticias, trabajos, creaciones elaborados por profesorado y alumnado del instituto a lo largo de estos 25 años, publicado en Internet.
Dos ejemplos que demuestran que comunicar en educación es imprescindible si queremos que aquello que se hace sea aún más significativo y aporte valor tanto a la institución como a quienes son los verdaderos protagonistas del aprendizaje: el alumnado y el profesorado.

martes, 22 de noviembre de 2011

Solo atiendo a varias pantallas a la vez

Las pantallas generan cambios personales y sociales, no cabe duda. Si antes, al leer un libro sólo te podías despistar con el vuelo de una mosca, con una cabezada en el sofá o con el abandono de la historia por algo que cruzara por tu cabeza, hoy la reclusión aislada en lugares concretos quizá sea de los pocos recursos que nos quedan para que la atención no se vea perturbada por estímulos variados.
"Concéntrate", "Haz solo una cosa cada vez", "Atiende a lo que haces", "Cada cosa a su tiempo" eran frases aún vigentes pero de escasa actualidad si las transportamos de aquellos ambientes que estimulaban la concentración unidirecccional a las normalidades de hoy día.
El mundo adulto, de tradición analógica, ha funcionado con unos aprendizajes basados en rutinas que no sólo se repiten sino que se enseñan pensando que son la única panacea posible para saber más. Pero hoy, parte de esos adultos ya tienen variados teléfonos móviles, televisiones de diversos tamaños y calidades, tablets, músicas por doquier, ordenadores de todo tipo, paneles informativos, señales, sonidos y estímulos por doquier. Concentrarse significa adaptarse a este funcionamiento y romper con aquellos viejos consejos infantiles.
Y, si de niños de hoy hablamos, qué decir del entorno en el que viven, cómo se adaptan, lo que manejan y su mimetismo con los artilugios tecnológicos. Son capaces de desquiciar al padre y madre analógicos que no entienden cómo se puede estudiar con tanto sonido, pantallas parpadeantes, móviles, reclamos digitales mientras las tareas del profesor intentan abrirse un hueco entre reclamo y reclamo. Observar el escritorio del ordenador de un adolescente es ver una barra sin final de aplicaciones y webs preparadas para anunciar su prensencia con llamadas a la atención. Sería interesante efectuar un análisis semiótico para descifrar cómo se enlaza cada pantalla con la de al lado.
¿Se enteran de todo? He ahí la duda. Es la misma que cuando en clase un profesor cree que encontrará a un alumno despistado con la pantalla, sin saber de qué se habla y no hay manera: casi siempre también lo escicha. Todo depende de las habilidades cognitivas de cada alumno, claro.La observación directa de varios años de trabajo con las TIC hace sospechar que la atención o está adaptándose a las nuevas circunstancias o está haciendo resurgir habilidades de las conexiones neuronales que hasta ahora no habían tenido la oportunidad de mostrarse. De todo esto deben opinar los expertos pero a simple vista algo pasa.
Hoy se sospecha que se aprende de otra manera. El ya anticuado zapping televisivo que perseguía nuevos programas o huía de los anuncios ya demostraba que se podían seguir varios contenidos, a pesar del mareo que provocaba en las personas mayores. De aquel zapping surgen ahora las multipantallas, la construcción de contenidos como si fueran frames que hay que editar en un documental que son muchos a la vez.
Las pantallas, la atención, la concentración, la fijación de la mente sólo en un objetivo ha provocado que los expertos opinen y sus lectores o escuchantes aporten juicios o más elementos de valor.
Esa revolución superior a la imprenta que apunta el filósofo José Antonio Marina converge en el estudio efectuado en Tel Aviv, que dice que los adolescentes construyen de manera positiva su futuro con lo que descubren en la red. Y, en cuanto a dispersiones o concentraciones ante las pantallas,
Nicholas Carr ha creado gran revuelo con su libro "Superficiales", sobre los efectos que produce Internet en las personas, resumido el tema en un artículo publicado en EL PAIS. Por contra, el responsable de las páginas de tecnología del diario The New York Times, Nik Bilton, discrepa del punto de vista de Carr cuando habla de que los videojuegos estimulan el cerebro como los libros y sospecha que la atención está adaptándose a la realidad tecnológica actual.
Ideas para reflexionar y para prestarles atención en un mundo como el docente, donde las adaptaciones a los cambios no deberían implicar renuncias a lo que siempre ha funcionado.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Qué haces en Facebook que no haces en la vida real?

Una pregunta atrevida, quizá descarada, planteada a alumnado de 13 y 14 años de un instituto público. Una cuestión aún más atrevida si cabe cuando hasta los 14 años en teoría no se debería tener Facebook. La realidad es que hasta los niños y niñas de nueve años ya están en esta red social. ¿Hay culpables? ¿Las familias? ¿Las prohibiciones en forma de consejos de la red social sirven para algo? ¿Se puede aconsejar una edad mínima para acceder a una red social, sin ninguna otra barrera? ¿O es mejor educar en la responsabilidad desde la libertad?
A menudo profundizar en el uso de la cibercomunicación se basa en más teorías e hipótesis que no en conclusiones extraídas del contacto con la calle, con las aulas, con las personas usuarias del motivo del trabajo. Nosotros nos atrevimos, publicamos nuestras conclusiones y las compartimos. Es nuestra filosofía.
¿Qué haces en Facebook que no haces en la vida real? Beneficios y peligros que los adolescentes observan en esta red social. Ellos y ellas lo tienen más claro de lo que los adultos a veces pensamos. Otra cosa es que siempre se responsabilicen de poner en práctica los consejos.
Facebook
El presente PDF muestra una parte sólo de los resultados de una encuesta muy amplia que le pasamos a alumnado del instituto Torre del Palau de Terrassa, Barcelona, en junio de 2011. Hablamos de un centro educativo público con unos hechos diferenciales propios, con una experiencia de ocho años trabajando de forma intensiva con las TIC, inmerso en la Escuela 2.0. También las familias de estos alumnos respondieron a otra encuesta, todas en formato digital y por Internet. Una parte de las conclusiones aparecen en el PDF anterior.
Los centros educativos deben educar no desde la prohibición, no desde barreras ni filtros a contenidos concretos. Libertad y responsabilidad también forman parte de la educación.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Comunicar es nuestro entretenimiento

La presidenta de ese invento mediático que tanto éxito tiene llamado The Huffington Post, Arianna Huffinngton, descubre en una entrevista al diario EL PAÍS que comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente.
Comunicar de hecho siempre ha sido un arte que, además, puede entretener, aburrir, enseñar, adormecer y educar. Una vez más, se pone de manifiesto que estamos inmersos en la era de la comunicación o, jugando a contrarios, de la incomunicación por exceso o por defectos mentales de quien es el sujeto comunicativo.
Pero nuevos interrogantes de plantean cuando de comunicar se trata. El primer nivel, el informativo en medios televisivos en especial, usa toda clase de artilugios para captar la atención del oyente y el share del controlador de audiencias. El cóctel formado por espectáculo, entretenimiento y unas gotas de información simple debe ser la combinación perfecta para sacar de la modorra a mentes que descansan. El segundo nivel, el comunicativo, puede pecar por exceso de formalismo o, sobre todo, por los excesos informales a todos los niveles. Consiguen entretener pero ni informar ni comunicar.
La educación desenmascara, se implica, deja hacer, desgrana las planificaciones estratégicas de los grandes hitos en audiencias, siembra y aún le queda por delante una ingente labor.
No, no más nuevas asignaturas. No una sobre comunicar. Una más no. Sin comunicación debe haber poca educación. No obstante, hay contenidos que ya son cruciales: aprender a comunicar, saber leer el efecto de lo que comunicas, conocer la imagen que se crea de alguien a través de las huellas en redes sociales, blogs, webs. Llegar a dominar estrategias comunicativas para conseguir objetivos.
¿O no estamos también en la era de la comunicación en las aulas de la Escuela 2.0?